A propósito del chocolate, ¿saben cuál es su origen? SU ORIGEN AMERICANO. Dicen que Moctezuma, emperador de la cultura Azteca, bebía el extracto del cacao en copas de oro. A este líquido tan preciado le atribuían propiedades afrodisíacas y como estimulante de la energía sexual. Se extraía de un árbol denominado Cacahuaquaite, de donde proceden las semillas que tostadas y trituradas anteceden al chocolate. Y nada más y nada menos que Fue Cristobal Colón el primer occidental en probar el cacao.
Al descubrir el Nuevo Continente, el almirante se encontró que entre los tesoros de esta hermosa tierra se encontraba el delicioso y oscuro néctar del cacao. Sin embargo, fue Hernán Cortés quien, asombrado por la costumbre de su consumo entre los aztecas, lo llevó a la España de Carlos I, donde pronto se convirtió en la bebida oficial de los Reyes y de la corte española.
Ana, hija de Felipe II y casada con el rey Luis XIII de Francia, lo popularizó en ese país, aunque la costumbre francesa fue beberlo menos espeso que en España. A través de Francia se extendió esta bebida al resto de las cortes europeas, pues el chocolate en taza se había convertido en un símbolo de distinción y elegancia.
Desde que se descubriera el cacao y se extendiera su consumo al resto del mundo han pasado muchos siglos. En un principio, los mayas, aztecas e incas lo elaboraban con emulsionantes que hacían que su composición resultara demasiado agrio para el gusto de los europeos. Desde que los españoles llevaran a tierras americanas el azúcar y se extendieran por América las plantaciones, el sabor del chocolate cambió y se transformó en un dulce que colmaban las expectativas gastronómicas para los habitantes del otro lado del Atlántico.
Los numerosos monasterios erigidos por los jesuitas, sobre todo, se dedicaron a realizar esta amalgama que luego ellos mismo se encargaban de exportar. Al principio el chocolate se servía comúnmente en taza. La alta clase social se reunía en torno a una mesa y resultaba casi una obligación servir una taza de chocolate. Se dice que en las iglesias, las señoras frente al aburrimiento que sufrían con los sermones, lo combatían con una taza de chocolate que hacían que les llevaran sus criados.
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Por supuesto, ante el enojo de los sacerdotes esta costumbre no duró mucho y tuvieron que esperar en los templos la anhelada hora del chocolate.
ImágenesAqui se alojaran las fotos

ajajaj q cruel..tu comentario 0
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Enviado por Anonymous el Jue, 11/13/2008 - 02:49

que pito niña 0
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Enviado por Anonymous el Jue, 11/13/2008 - 02:47

hola a todos quiero decir 0
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Enviado por kelly ana (sin verificar) el Lun, 01/28/2008 - 05:51
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