A casi nadie le dice ya nada el nombre de Gary Kildall. Es normal. La historia es así con quienes pierden: inmisericorde y olvidadiza.
Y, sin embargo, Gary fue un tipo brillante que tuvo en sus manos la mejor oportunidad que probablemente nadie haya tenido para convertir a Bill Gates en un absoluto desconocido. (...)
Gary fue quien con su genialidad hizo posible la industria de los ordenadores personales, dejó que esa opción se le escurriera como agua entre los dedos, al rechazar un contrato con IBM que lo hubiera cambiado todo.
Catorce años después, moría como consecuencia de un altercado en un bar, insuficientemente aclarado.
ImágenesAqui se alojaran las fotos

Si miramos las compañías 0
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Enviado por ani el Jue, 07/27/2006 - 16:09


¿Para cuando la película 1
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Enviado por davinci el Jue, 07/27/2006 - 03:23


Interesante, Se puede 1
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Enviado por alex el Mar, 07/25/2006 - 14:20

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